https://elcorralillodelosveteranos.blogspot.com/

«Porque los sucesores en mi casa tengan memoria y se acuerden que assi como las dos cosas principales conque se adquiere la nobleza y se conserva son las armas y las letras» [Testamento del Condestable de Castilla]

GUÍA EXPRÉS PARA ESCRIBIR MEJOR (Trucos para escribir bien)

 


GUÍA EXPRÉS PARA ESCRIBIR MEJOR

Trucos para escribir bien

 

¿Cuánto tiempo, disgustos y dinero ahorrarían las empresas y las administraciones públicas si su personal, y los clientes y ciudadanos, usaran un lenguaje claro, conciso y ‘al grano’?

 

VARIOS TRUCOS PARA ESCRIBIR BIEN.

 

No ser claro tiene un enorme coste social  FRÉDÉRIC BASTIAT, economista francés de la primera mitad del siglo XIX.

 

Primero.

Quita las palabras que tengan cuatro (4) sílabas o más.

Así, dirás más cosas en menos tiempo.

¿Cómo se hace eso?

Es una cuestión óptica, no métrica. Cuando el lector ve pequeñas salchichas de letras, se detiene por instinto, y busca otras más cortas.

Segundo.

Evita los adverbios que terminan en ‘mente’.

Por ejemplo: antes, podía haber escrito ‘se detiene instintivamente’; pero preferí decir ‘por instinto’.

Son dos palabras en lugar de una, pero se leen mejor porque tienen menos letras: 11 contra 15.

El escritor Gabriel García Márquez sufría ‘horror adverbialis’; nunca usaba adverbios que terminan en ‘mente’.

Decía que alargaban mucho las palabras: consecutivamente, paralelamente, consecuentemente, lógicamente, temporalmente…

¡Vaya salchichas! Lástima que se el léxico usual de los informes de empresa y administraciones públicas; pero en la mayor parte de los casos no perdemos nada por quitarlos.

Tercero.

Suprime la mayor parte de los conectores.

Los hay de muchas clases y algunos son necesarios, pero otros no.

Por ejemplo (y acabo de poner un conector): por tanto, por consiguiente, de ahí que, en consecuencia, así pues, por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que, lógicamente, por ejemplo, del mismo modo…

Cuarto.

Cuando acabes tu gran texto coge un boli rojo y suprime los dos primeros párrafos.

Ahora vuelve a leerlo y verás que el planeta no se ha perdido nada relevante porque, en realidad, estabas calentando los motores y pusiste un montón de ideas repetidas o sin fuerza.

Quinto.

No uses dos adjetivos.

Los epítetos no son la Guardia Civil. No tienen que ir de dos en dos.

Los resultados fueron abrumadores y exorbitantes”.

Basta con “abrumadores”:  Los resultados fueron abrumadores y exorbitantes”.

Sexto.

No escribas oraciones largas. Resume.

 

Séptimo.

Sustituye los sustantivos por verbos.

No digas “el Gobierno está a la espera de una solución”, sino “el Gobierno espera solucionar”.

¡Los verbos son más poderosos que los sustantivos!

Octavo.

No te pases de erudito porque no llegarás al pueblo.

Es uno de los errores más comunes en España porque aquí las apariencias importan.

Donde escriben ‘Los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa’, podemos escribir ‘Lo que pasa en la calle’.

Los catedráticos escriben para catedráticos, y los científicos para los científicos.

Recordemos al profesor Stephen Hawking, que en su ‘Breve historia del tiempo’ no puso una sola fórmula matemática (bueno, sí puso una, la única que conocemos todos: E = m.C2).

Noveno (para mí, el más importante)

Cuenta una historia.

 

Décimo.

Sé ‘diplomático’ e ‘ingenioso’ cuando escribas con ‘el lenguaje inclusivo’.

Vamos, que seas versátil, y preveas las reacciones de las (y los) tiquismiquis.

 

FUENTES:

Un popurrí de artículos de D. Carlos Salas Abad, hace muchos lustros, en el dominical del diario EL MUNDO; en su columna AGÍTESE ANTES DE LEER.