GUÍA
EXPRÉS PARA ESCRIBIR MEJOR
Trucos
para escribir bien
¿Cuánto
tiempo, disgustos y dinero ahorrarían las empresas y las administraciones
públicas si su personal, y los clientes y ciudadanos, usaran un lenguaje claro,
conciso y ‘al grano’?
VARIOS
TRUCOS PARA ESCRIBIR BIEN.
‘No
ser claro tiene un enorme coste social’
FRÉDÉRIC
BASTIAT, economista francés de la primera mitad del siglo XIX.
Primero.
Quita
las palabras que tengan cuatro (4) sílabas o más.
Así,
dirás más cosas en menos tiempo.
¿Cómo
se hace eso?
Es
una cuestión óptica, no métrica. Cuando el lector ve pequeñas salchichas de
letras, se detiene por instinto, y busca otras más cortas.
Segundo.
Evita
los adverbios que terminan en ‘mente’.
Por
ejemplo: antes, podía haber escrito ‘se detiene instintivamente’; pero
preferí decir ‘por instinto’.
Son
dos palabras en lugar de una, pero se leen mejor porque tienen menos letras: 11
contra 15.
El
escritor Gabriel García Márquez sufría ‘horror adverbialis’; nunca usaba
adverbios que terminan en ‘mente’.
Decía
que alargaban mucho las palabras: consecutivamente, paralelamente,
consecuentemente, lógicamente, temporalmente…
¡Vaya
salchichas! Lástima que se el léxico usual de los informes de empresa y administraciones
públicas; pero en la mayor parte de los casos no perdemos nada por quitarlos.
Tercero.
Suprime
la mayor parte de los conectores.
Los
hay de muchas clases y algunos son necesarios, pero otros no.
Por
ejemplo (y acabo de poner un conector): por tanto, por consiguiente, de ahí
que, en consecuencia, así pues, por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por
esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que, lógicamente, por
ejemplo, del mismo modo…
Cuarto.
Cuando
acabes tu gran texto coge un boli rojo y suprime los dos primeros párrafos.
Ahora
vuelve a leerlo y verás que el planeta no se ha perdido nada
relevante porque, en realidad, estabas calentando los motores y pusiste un
montón de ideas repetidas o sin fuerza.
Quinto.
No
uses dos adjetivos.
Los
epítetos no son la Guardia Civil. No tienen que ir de dos en dos.
“Los
resultados fueron abrumadores y exorbitantes”.
Basta
con “abrumadores”: “Los resultados
fueron abrumadores y exorbitantes”.
Sexto.
No
escribas oraciones largas. Resume.
Séptimo.
Sustituye
los sustantivos por verbos.
No
digas “el Gobierno está a la espera de una solución”, sino “el
Gobierno espera solucionar”.
¡Los
verbos son más poderosos que los sustantivos!
Octavo.
No
te pases de erudito porque no llegarás al pueblo.
Es
uno de los errores más comunes en España porque aquí las apariencias importan.
Donde
escriben ‘Los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa’,
podemos escribir ‘Lo que pasa en la calle’.
Los
catedráticos escriben para catedráticos, y los científicos para los científicos.
Recordemos
al profesor Stephen Hawking,
que en su ‘Breve
historia del tiempo’ no puso una sola fórmula matemática (bueno, sí puso
una, la única que conocemos todos: E = m.C2).
Noveno
(para mí, el más importante)
Cuenta
una historia.
Décimo.
Sé
‘diplomático’ e ‘ingenioso’ cuando escribas con ‘el lenguaje inclusivo’.
Vamos,
que seas versátil, y preveas las reacciones de las (y los) tiquismiquis.
FUENTES:
Un popurrí de artículos de D. Carlos Salas
Abad, hace muchos lustros, en el dominical del diario EL
MUNDO; en su columna AGÍTESE ANTES DE LEER.