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«Porque los sucesores en mi casa tengan memoria y se acuerden que assi como las dos cosas principales conque se adquiere la nobleza y se conserva son las armas y las letras» [Testamento del Condestable de Castilla]

GUÍA EXPRÉS PARA ESCRIBIR MEJOR (Trucos para escribir bien)

 

GUÍA EXPRÉS PARA ESCRIBIR MEJOR
Quince Diez Trucos para escribir bien
 

¿Cuánto tiempo, disgustos y dinero ahorrarían las administraciones públicas y las empresas si su personal, y los clientes o ciudadanos, usaran un lenguaje claro, conciso y ‘al grano’? 

Primero.

Quita las palabras que tengan cuatro (4) sílabas o más.

Así, dirás más cosas en menos tiempo.

¿Cómo se hace eso?

Es una cuestión óptica, no métrica. Cuando el lector ve pequeñas salchichas de letras, se detiene por instinto, y busca otras más cortas.

La prueba es que, hasta esta línea, no usé ninguna palabra de cuatro sílabas.

Segundo.

Evita los adverbios que terminan en ‘mente’.

Por ejemplo: antes, podía haber escrito ‘se detiene instintivamente’; pero preferí decir ‘por instinto’.

Son dos palabras en lugar de una, pero se leen mejor porque tienen menos letras: 11 contra 15.

El escritor Gabriel García Márquez sufría ‘horror adverbialis’; nunca usaba adverbios que terminan en ‘mente’.

Decía que alargaban mucho las palabras: consecutivamente, paralelamente, consecuentemente, lógicamente, temporalmente…

¡Vaya salchichas! Lástima que sea el léxico usual de los documentos e informes de administraciones públicas y empresas; pero, en la mayor parte de los casos, no perdemos nada por quitarlos.

Tercero.

Suprime la mayor parte de los conectores.

Los hay de muchas clases y algunos son necesarios, pero otros no.

Por ejemplo (y acabo de poner un conector): por tanto, por consiguiente, de ahí que, en consecuencia, así pues, por lo tanto, por eso, por lo que sigue, por esta razón, entonces, entonces resulta que, de manera que, lógicamente, por ejemplo, del mismo modo…

Cuarto.

Cuando acabes tu gran texto coge un boli rojo y suprime los dos primeros párrafos.

Ahora vuelve a leerlo y verás que el planeta no se ha perdido nada relevante porque, en realidad, estabas calentando los motores y pusiste un montón de ideas repetidas o sin fuerza.

Quinto.

No uses dos adjetivos.

Los epítetos no son la Guardia Civil; no tienen que ir en pareja.

Los resultados fueron abrumadores y exorbitantes”.

Basta con “abrumadores”:  “Los resultados fueron abrumadores y exorbitantes”.

Sexto.

No escribas oraciones largas. Resume.

La tarea y los desafíos que están empedrando y dificultando de forma crucial nuestro devenir como potencia mediana están más allá de cualquier decisión resolutiva, incluso, de las decisiones de las llamadas superpotencias, lo cual nos empuja de forma inexorable a la búsqueda de formas de coexistencia para sumar los esfuerzos, los acuerdos, y poner en marcha medidas de gran calado”.

En realidad eso quiere decir: “Ni las grandes potencias pueden resolver las dificultades del día a día, y por eso tienen que cooperar”.

Séptimo.

Sustituye los sustantivos por verbos.

No digas “el Gobierno está a la espera de una solución”, sino “el Gobierno espera solucionar”.

¡Los verbos son más poderosos que los sustantivos!

Octavo.

No te pases de erudito porque no te entenderá el pueblo llano.

Es uno de los errores más comunes en España; dicen que aquí las apariencias importan, aunque acá el refrán popular es "las apariencias engañan".

Donde escriben ‘Los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa, podemos escribir ‘Lo que pasa en la calle’.

Los catedráticos gustan de escribir para catedráticos, y los científicos para los científicos. Hay que escribir para que el lector medio comprenda lo que lee y se interese en la lectura.

Recordemos al profesor Stephen Hawking, quién en su ‘Breve historia del tiempo’ no puso una sola fórmula matemática (bueno, sí puso una, la única que conocemos todos: E = m.C2).

Noveno (para mí, el más importante)

Cuenta una historia.

Humaniza tu artículo, tu instancia al organismo, tu carta al banco, tu informe, tu charla...

Hazlo como contando un cuento a los lectores u oyentes; no los trates con desdén si ignoran el asunto.

Los grandes directivos y líderes son grandes comunicadores porque cuentan unos cuentos extraordinarios para expresar sus ideas.

¿Recuerdas el famoso Discurso de Graduación de Steve Jobs en la Universidad de Stanford? Fue en 2005.

¿Escuchaste en 2025 el monólogo del actor Kevin Spacey en la Oxford Union Society?


Evita el culto al lenguaje complicado; la tendencia a pensar que el habla sencilla no es suficientemente lo bastante digna como para que respeten tu auctoritas.

El eximio músico don David Sánchez Castejón asombró en 2025 al mundo con la sencillez de su elocuencia; un ejemplo a estudiar:

Décimo.

Sé ‘diplomático’ e ‘ingenioso’ cuando escribas con ellenguaje inclusivo’.

Vamos, que seas sagaz y versátil; y previsor de las reacciones de las (y los) quídam y tiquismiquis.

Tomemos de la Resolución R-323/16 del Rectorado de la U. P. de Cartagena, por la que se convoca concurso de acceso al Cuerpo de Catedráticos y Catedráticas de Universidad (…):

(…) También podrán participar, cualquiera que sea su nacionalidad, el/la cónyuge de los españoles y españolas y de los (?) nacionales de otros estados miembros de la UE, siempre que no estén separados o separadas de derecho y sus descendientes y los (?) de su cónyuge, siempre que no estén separados o separadas de derecho, sean menores de veintiún años o mayores de dicha edad que vivan a sus expensas. (…)

 Et Vale.

No ser claro tiene un enorme coste social’  FRÉDÉRIC BASTIAT, economista francés de la primera mitad del siglo XIX.

  

FUENTES DE INSPIRACIÓN:

Un popurrí de artículos de D. Carlos Salas Abad, hace muchos lustros, en el dominical del diario EL MUNDO; en su columna AGÍTESE ANTES DE LEER.